Todos reconocemos el gran valor que el agua tiene para la preservación de la vida. Los humanos, difícilmente podríamos vivir más de 5 días sin tomar agua; tendríamos problemas de deshidratación y seríamos susceptibles a enfermedades provocadas por la falta de ingesta de agua.



Por ello, resulta importante no solo cuidar el agua, sino, además, mantener en excelentes condiciones la calidad del agua para consumo humano, la cual puede verse afectada, debido a los múltiples agentes infecciosos, químicos, tóxicos, radiológicos y contaminantes en general, a los cuales se encuentra expuesta.




 Al respecto, debemos considerar algunos puntos vitales, recomendados por la Organización Mundial de la Salud, para el saneamiento e higiene del agua potable:




-Control de la turbidez del color del agua, provocada por la materia orgánica del suelo, presencia de elementos metálicos como manganeso o hierro y por la descomposición misma de la materia.



-Mantener el carácter inodoro del agua, ya que, al detectarse olor en ella, podría indicar la presencia de contaminantes.

 -Mantener el sin sabor del agua, ya que al igual que el punto anterior, el agua con sabor podría ser portadora de elementos orgánicos, microorganismo o incluso de desechos industriales.



-Control del pH o grado de acidez, provocada por la corrosión en tuberías, presas y/o redes de distribución del agua.




Además, para mantener en condiciones ideales la calidad del agua para consumo humano, se debe regular la presencia de agentes biológicos como bacterias, algas, moho, hongos y de elementos químicos como plomo, hierro, fluoruro, mercurio, cobre, sulfatos, entre otros, que son llevados a cabo en las plantas de tratamiento de agua, para asegurar que el agua que consumimos sea apta, libre de contaminación y no ponga en riesgo nuestra salud.